Durante el verano, nuestra piel se enfrenta a una mayor exposición solar, altas temperaturas, sudor, cloro y agua del mar. Estos factores pueden favorecer la deshidratación, la sensibilidad, la aparición de manchas y una textura más irregular.
La radiación ultravioleta también contribuye al envejecimiento prematuro de la piel y puede provocar quemaduras, por lo que la protección solar debe convertirse en el paso principal de cualquier rutina durante esta época del año.
Una rutina facial sencilla para el verano
En los meses de calor, no es necesario utilizar una gran cantidad de productos. Lo más importante es mantener una rutina constante, ligera y adaptada a las necesidades reales de la piel.
Por la mañana
- Limpieza suave
Comienza el día retirando el exceso de grasa, sudor y restos de productos aplicados durante la noche. La limpieza debe respetar la barrera cutánea y evitar que la piel quede tirante o sensibilizada.
- Hidratación ligera
Utiliza un sérum o una crema de textura ligera que ayude a conservar la hidratación sin aportar una sensación pesada. Incluso las pieles grasas necesitan hidratación, aunque deben escoger fórmulas adecuadas a su tipología.
- Protección solar
Es el paso imprescindible. El fotoprotector debe ofrecer protección frente a la radiación UVA y UVB y adaptarse tanto al tipo de piel como a las condiciones de exposición. También debe aplicarse en zonas que solemos olvidar, como el cuello, el escote, las orejas o las manos.
Cuando permanecemos al aire libre, es necesario reaplicarlo aproximadamente cada dos horas y después del baño, de sudar intensamente o de secarnos con una toalla.
Durante el día
La protección solar debe complementarse con otras medidas: buscar la sombra, utilizar gafas de sol, sombrero y ropa adecuada, y evitar en lo posible la exposición directa durante las horas centrales del día.
El protector solar es fundamental, pero no sustituye al resto de medidas de protección.
Por la noche
- Limpia bien la piel
Retira el protector solar, el maquillaje, el sudor y las partículas acumuladas durante el día.
- Recupera la hidratación
Aplica productos hidratantes y calmantes que ayuden a aportar confort después de la exposición al calor, el sol, el cloro o el agua del mar.
- Evita sobrecargarla
Si la piel se encuentra enrojecida, sensible o irritada, conviene reducir temporalmente los exfoliantes y otros activos intensivos. Durante el verano, escuchar las necesidades de la piel es tan importante como mantener la constancia.
¿Cómo elegir el protector solar adecuado?
No todas las pieles necesitan la misma fórmula. La textura, el acabado y los ingredientes deben elegirse en función del tipo de piel, la sensibilidad, la presencia de manchas y el uso que se le vaya a dar.
Una piel mixta o grasa puede sentirse más cómoda con texturas ligeras y de rápida absorción, mientras que una piel seca puede necesitar fórmulas más hidratantes. Las pieles sensibles o con tendencia a presentar manchas requieren una selección especialmente cuidadosa.
El mejor protector solar no es únicamente el que ofrece una protección adecuada, sino también el que se adapta bien a tu piel y te permite utilizarlo todos los días.
Diferentes opciones de protección solar en NIUD
En NIUD contamos con diferentes líneas de protección solar y cosmética facial para adaptar la rutina a las necesidades de cada piel.
Nuestro equipo puede ayudarte a elegir la textura, el acabado y los productos más adecuados para incorporar la fotoprotección a tu día a día de una forma cómoda y sencilla.
Porque cuidar la piel durante el verano no consiste únicamente en protegerla cuando vamos a la playa o a la piscina. La protección solar debe formar parte de la rutina diaria, también cuando paseamos, trabajamos, conducimos o disfrutamos de una terraza.
Descubre en NIUD nuestras líneas de protección solar y encuentra la opción que mejor se adapta a tu piel.



